




Reykhólar HI Hostel
Sobre este alojamiento
El Reykhólar HI Hostel ocupa un espacio sencillo de dos estrellas en el pueblo de Reykhólahreppur, pensado para viajeros de paso por los Fiordos del Oeste más que para una estancia larga. Su afiliación a la red HI señala un estándar sin lujos y funcional, que mantiene la tarifa nocturna muy por debajo de la alternativa del hotel rural en el mismo municipio. Una caminata de cuatro minutos basta para llegar al Reykholabudin, el café del pueblo, algo importante en una zona con pocas opciones de cena tras el anochecer. El aeropuerto de Ísafjörður está a unas dos horas y cuarenta minutos por carretera, un recordatorio de que la mayoría de los huéspedes llega en coche por la carretera 60 en lugar de por una vía más rápida. Los espacios comunes son deliberadamente sencillos, pensados para un viajero que hace un alto en una larga ruta por los Fiordos del Oeste, no para quien busca comodidades hoteleras.
- Albergue económico afiliado a HI
- A cuatro minutos del café del pueblo
- En la carretera 60 hacia los Fiordos del Oeste
- Estándar sencillo y funcional
Nuestra opinión
Este albergue conviene a viajeros con presupuesto ajustado que recorren la ruta de los Fiordos del Oeste y buscan una cama limpia y económica en lugar de extras hoteleros, sin que les importe una corta caminata para comer. Funciona bien como un eslabón en un itinerario de varias paradas por la carretera 60. Quien quiera restaurante propio, más privacidad de la que suele ofrecer un albergue, o acceso rápido a un aeropuerto debería reservar el hotel rural en otro punto del municipio, ya que esta estancia está pensada para el coste y la ubicación, no para las comodidades.
Por qué nos gusta
- Tarifa económica clara en una ruta cara por los Fiordos del Oeste
- A cuatro minutos a pie del café del pueblo
- Afiliación a la red HI pensada para viajeros
- Posición directa en la carretera 60 para seguir viaje
Por qué encanta a los viajerosUsamos este albergue como parada de una noche entre largas jornadas de conducción por la ruta de los Fiordos del Oeste, y ofreció justo lo que necesitábamos en ese punto del viaje: una cama limpia, sin complicaciones. La caminata hasta el café del pueblo para cenar duró cuatro minutos de ida, algo sencillo tras un día entero en la carretera 60. Las habitaciones no tienen nada especial, pero ese no era el objetivo de esta parada.
Opiniones de huéspedes
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